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"Desertor"
"Tal vez"
"Un Minuto por mis derechos"
"Como dos Perros"
"Chacarero"
"Ojos de Mar"
"Newen Mapu"
0298 – 4435977
joseluisalvarezar@yahoo.com.ar
Nace en General Roca, provincia de Río Negro, en el año 1975. Con sus letras que pintan paisajes, historias y sentimientos de su región; recorre desde hace años su provincia y la de Neuquén, pero también se ha presentado en las ciudades de Trelew, Pico Truncado, Carmen de Patagones, La Plata y Cosquín. En algunas oportunidades ha sido telonero de solistas y grupos nacionales.
Tiene tres materiales discográficos independientes: “Vivir para cantarlo” (2002), “Todo empezó con mi primer guitarra”(2006),"Hombre viajero" (2010) y además participa en otros discos junto a músicos patagónicos de diversos estilos.
A lo largo de sus grabaciones han participado los músicos Roberto Parra, Carlos Pichiñán, Sebastián Mozzoni, Pablo Boltshauser, Pablo Cañón, Alvaro Castro, Agustín Nazetta, Fabián Ávila, Claudio Maicá, Lioren Bessone, Eduardo Coronel, Carlos López, Javier Mezquita, Omar Ferreyra, Andrés González, César Fernández, Eduardo Prado Morillo, Aníbal Intili, Ricardo Jaramillo, Andrés Cortell, Diego Bascur, Guillermo Aranzábal y Nora López.
Se recibió como Profesor Nacional de Guitarra en el INSA de su ciudad y como Licenciado en Comunicación Social en la Universidad Nacional del Comahue.
Además, en su ciudad trabaja como Profesor de Guitarra de jóvenes y adultos, mientras que también se desempeña como Maestro de Música en Nivel Inicial.
Encuentros de música popular
En Fisque Menuco (general roca) :
En otras ciudades :
Yo lo encontré,
con unas cajas de cartón entre las manos,
el me miró,
me acarició y ya nomás fuimos hermanos.
como un buen perro lo seguí hasta el rancho,
me puso un nombre,
que era Malevo y se mandó un trago.?xml:namespace>?xml:namespace>
para el Pablo y pa mí,
no había como engañarse,
pa dejar de sufrir.
Analfabeto,
nunca estudió por encontrar el mango,
yo que era perro,
leía mejor que el y sus diez hermanos.
el tipo andaba siempre abandonado,
ni la familia,
ni una changuita ya le habían quedado.
dijo el Pablo una vez,
eramos como dos perros,
que le vamos a hacer.
una vez me contó de un accidente,
en el trabajo,
de ahí lo rajaron por un excedente.
Quería robar,
me confesó que ya estaba cansado,
que de comer,
hasta la forma ya se había olvidado.
Y hubo una mañana,
en que no aguanté más,
verlo al Pablo con hambre,
rastreando el basural.
Lo convencí,
que yo era un cuzco viejo y sin familia,
que por cariño,
hasta mi carne contra su hambre le daría.
lo vi llorar mientras me despedía,
pobre Malevo,
decía el buen Pablo y mi pata se comía.
Ay que amarga es la vida,
dijo el Pablo una vez,
eramos como dos perros,
que le vamos a hacer.
Los que quieran vivir para cantarlo,
le darán su voz a la del pueblo,
para cantar los dolores que lo apretan,
y empuñar su guitarra contra el miedo.
Esos hombres no podrán volver atrás,
y es que ya no pensarían en hacerlo,
porque tanta injusticia ante sus ojos,
les va a gritar las palabras de sus versos.
En sus coplas llorarán por los que sufren,
la violencia de un poder que se hace el ciego,
ante la muerte que el mismo va sembrando,
sin importarle la sangre de su pueblo.
Los que quieran vivir para cantarlo,
vivirán peleando un mundo nuevo,
inventando melodías de esperanza,
en que un día explote este silencio,
empujando a los de abajo por las calles,
para encontrar la dignidad que le perdieron.
Aquellos álamos de mi niñez,
hoy dan sombra a mi corazón,
cuando recuerdo sus brazos fuertes,
y al viento oeste con su canción.
Eran tan grandes como mis ojos,
y tan eternos como el calor,
del sol entrando en la corteza,
de mi alma simple como era yo.
Veo las siestas en el verano,
a pura sombra y pura ilusión,
y yo creciendo entre sus ramas,
por las acequias y sin dolor.
Por el otoño todas sus hojas,
robaban lento el color del sol,
y me enseñaban en primavera,
la vida nueva hecha verdor.
Todos los pájaros vivían allí,
llegando siempre bien al clarear,
y me traían las melodías,
que ahora más tarde vengo a cantar.
Aquellos álamos de mi niñez,
hoy dan sombra a mi corazón,
cuando recuerdo sus brazos fuertes,
y al viento oeste con su canción.
Hundo mis manos en la tierra,
y el sol se mete por mis venas,
diciendo estás tocando el vientre,
de nuestra madre eterna y buena.
Siento el calor de las raíces,
que esperan por el día allí escondidas,
como un grito callado incontenible,
que busca enfrentarse con la vida.
Es de esa tierra que no aguanta,
más inviernos que maten sus semillas,
es ese brote que florece,
a pesar del frío y las desdichas.
Nada podrá frenar la vida,
que se esconde en los brotes y en la tierra,
aunque algunos pretendan que se seque,
la raíz que amenaza con dar guerra.
Hundo mis manos en la tierra,
y el sol se mete por mis venas,
diciendo estás tocando el vientre,
de nuestra madre eterna y buena.
Somos los mochileros,
aquella raza de los caminos,
esos viajeros de alma sin tiempo,
siempre cargados de viento y sol.
Entre montañas verdes senderos,
y aquellos lagos amaneciendo,
entre lahuanes y soledades,
duendes chucaos y mil silencios.
la mente vuela junto al espíritu,
nunca se sabe cuántos kilómetros,
hay entre hoy y tu destino.
su brisa fresca moja tu sed,
de hombre viajero que anda buscando,
la ruta al sur de lo que fue.
los mochileros,
mochileros,
¡ey! ¿me lleva?
En 1905 nacía un niño en Lubrín,
niño pastor campesino y obrero,
niño errante niño albañil,
soldado padre y maestro,
Juan Ramos para servir.
en yunta siempre los dos,
no importaba el aguacero
la resolana ni el mar,
solo importaba el deseo
de crecer y trabajar.
el anarquista el mayor,
lo acompañó hasta la guerra
y entre bombas se quedó,
dejó su vida en España,
trajo Franco su terror.
María y tres hijos van,
escapando a la pobreza,
trabajando aquí y allá,
las calles de Barcelona
son tan duras como el pan.
y se echaron a los mares,
rumbo a la tierra de Evita
de Gardel y militares,
dejando su patria atrás
y un último beso madre.
que llegaba un español,
que quería empezar de nuevo
entre viñas y tomates,
regando en las madrugadas
la esperanza de este valle.
su lugar acá en el sur,
entre acequias y alamedas
fue como un niño feliz,
primaveras nietos siembras,
del dolor creció un jardín.
no estés triste madre no,
porque Juan sigue en el valle
y también en Almería,
cien años le han sido pocos
para gastar tanta vida.
Las manos del obrero,
son gruesas y me hablan,
llevan huellas del trabajo,
que les ha marcado el alma.
Las manos del obrero,
van tristes y me hablan,
de pura lucha y esfuerzo,
y la miseria que pagan.
Hay otras manos amigo,
sucias de trampa y mentira,
que reparten la pobreza,
y saludan desde arriba.
Las manos del obrero,
acarician a sus hijos,
después de cortar el pan,
que ganaron con su oficio.
Las manos del obrero,
se acuestan siempre cansadas,
todo el día haciendo fuerza,
para que otros no hagan nada.
Hay otras manos amigo,
sucias de trampa y mentira,
que reparten la pobreza,
y saludan desde arriba.
Todo empezó con mi primer guitarra y el sueño de ser músico algún día,
las ganas de ir cantando mis historias
y andar de verso en verso por la vida.
Pero aquel sueño tan bonito,
no me llevaba a parte alguna,
me la pasaba el día guitarreando,
rimándole en octetos a la luna.
Entonces sin laburo decidí,
8 comentarios:
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